¿Qué debe saber el inquilino antes de llamar?
El inquilino debe anotar la fecha de las primeras picaduras, dónde se han visto las manchas y si ha llegado algún mueble nuevo. Con esa información, la primera visita es más corta y más precisa.
Las picaduras no son una prueba de chinches, porque otros insectos y otras causas producen marcas parecidas. Por eso el técnico busca primero la evidencia en la unidad: manchas, cáscaras de las ninfas, restos negros pequeños en las costuras y grietas. Sin esa evidencia, el trabajo no empieza.
Conviene llamar antes de tirar los muebles o de mover la cama a otro cuarto, porque moverlos puede llevar la plaga a otros lugares de la casa. Si ya se hizo, hay que decirlo al técnico con exactitud, porque la revisión cambia.
¿Qué pide el técnico al propietario?
El propietario debe estar informado, dar permiso para revisar la estructura cuando hace falta y decidir sobre reparaciones de grietas, zócalos y plomería que sirven de refugio. El técnico lo pide por escrito y deja copia.
La división de tareas entre inquilino y propietario depende del contrato y de las reglas locales de vivienda. Este sitio no cita una ley de Massachusetts sobre chinches de cama, porque la información disponible no la incluye. Lo que sí hace el técnico es dejar constancia de qué parte de la casa se trató, qué se recomendó y quién debe hacer cada tarea.
Un propietario que coopera reduce el tiempo de la visita. Un propietario que no contesta deja una vía abierta para que la plaga regrese. Por eso el técnico documenta cada comunicación y no asume que el trabajo está cerrado hasta que las dos partes firmen la lista de tareas.
¿Cómo se prepara el cuarto antes del tratamiento?
La preparación consiste en lavar la ropa de cama en agua caliente, aspirar y sellar lo que se pueda guardar, retirar el desorden y dejar libre el acceso a la cama y a los muebles. Es el paso que más pesa en el resultado.
El inquilino debe lavar y secar a alta temperatura la ropa de cama, las almohadas, las cortinas y la ropa que estuvo cerca de la cama. Lo que no se pueda lavar se guarda en bolsas plásticas bien cerradas durante el tiempo que indique el técnico. El colchón y la base se aspiran con cuidado, y la bolsa de la aspiradora se saca de la casa.
Después se retira el desorden del piso, se despeja el espacio debajo de la cama y se deja acceso libre a la pared y al zócalo. Si hay muebles que no se pueden limpiar, el técnico decide con el inquilino si se tratan en el sitio, se aíslan o se retiran.
- Lavar la ropa de cama y las prendas en agua caliente y secarlas a alta temperatura.
- Aspirar colchón, base, sofá y zócalos, y sacar la bolsa de la aspiradora de la casa.
- Guardar en bolsas cerradas lo que no se pueda lavar.
- Despejar el piso y el espacio debajo de la cama.
- No mover muebles a otros cuartos antes de la visita.
¿Qué sigue después del tratamiento?
Después del tratamiento se hace una segunda revisión, se registran las picaduras nuevas y se decide si hace falta otra aplicación. Las chinches pueden sobrevivir a una sola visita en alguna de sus etapas.
El técnico explica que las marcas de una picadura pueden tardar días en dejar de aparecer, y que una picadura nueva no siempre significa que el tratamiento falló. Por eso pide que el inquilino anote la fecha y el lugar de cada picadura nueva, y que llame si aparece en cuartos donde antes no había.
La segunda visita revisa los mismos lugares, los vecinos si el propietario lo autorizó, y las medidas tomadas. Si la unidad sigue con señales, el técnico explica qué otras opciones existen y qué costo y tiempo implica cada una. Nada se decide sin que el inquilino y el propietario lo sepan.